viernes, 18 de mayo de 2012

La Juventud Comunista ante el 17 de mayo: Día Internacional contra la LGTBI-fobia.


     Este 17 de mayo, la Juventud Comunista quiere recordar que hay much@s  lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex que siguen sufriendo  la violencia del sistema capitalista y heteropatriarcal y que están  pagando con sus vidas la crisis que no han causado. La precariedad  laboral, las reformas laborales, las agresiones en la noche y en las  calles o las terapias del test de la vida real ,forman un conjunto de  violencias de las que se puede sólo se puede concluir que es necesaria  una transformación social profunda que desmantele el orden  heteropatriarcal que convierte a las personas LGTBI en chivos  expiatorios tapando quiénes son los verdaderos culpables de la crisis,  la precariedad y la pobreza.




     Ante las noticias que recibimos cada viernes acerca de cómo van a  volver a agredir los derechos sociales y laborales, l@s comunistas  creemos que es necesario apostar por la organización de las personas  LGTB como estrategia de lucha frente al individualismo de “ sálvese  quién pueda”. Sólo la unión de l@s oprimid@s puede hacer frente a una  patronal que ya ha puesto en marcha una revolución neoliberal ,que está  desmantelando todos aquellos servicios públicos conseguidos por las  luchas sociales. Es el caso de los derechos de las personas que viven  con el VIH que, tras los recortes en sanidad, en prevención y las  reformas laborales, se encuentran en una situación de vulnerabilidad que  les podría asegurar una exclusión permanente de la ciudadanía. En lo  que respecta a las personas migrantes seropositivas, su situación es aún  más grave, ya que las múltiples exclusiones las puede condenar,  incluso, a la muerte. La historia del movimiento LGTB es clave para  entender, ahora más que nunca, la necesidad de la organización y la  lucha frente al desmantelamiento de los servicios públicos que podrían  garantizar una vida digna.

     Una vez más, seguimos exigiendo la inmediata despatologización de las  identidades trans e intersex, que implica la obligación de ceñirse a  unos ideales de género, esto es, una violencia transformada en exclusión  social y económica, la privación de derechos y la tutela  médico-psiquiátrica. Como comunistas, rechazamos este tipo de prácticas  que legitiman una especie de “policía del género” y consideramos la  lucha de las personas trans e intersex como un eje básico y primordial  del feminismo revolucionario, transgresor y transformador.

     Desde la Juventud Comunista trabajamos para construir un mundo donde  las fobias hacia las personas que viven su sexualidad en los márgenes de  la norma sólo sean un simple fenómeno de la historia pasada. Aspiramos a  la superación de la normatividad heterosexual de la misma manera que  apostamos por la superación del capitalismo. En definitiva, luchamos por  construir un mundo donde no haya explotación ni dominación en base a la  clase social, la raza/etnia, el género o la sexualidad.

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