miércoles, 13 de marzo de 2013

HUGO CHÁVEZ FRÍAS, LÍDER HISTÓRICO DE FUTURO.


Artículo de Pedro María de Palacio, Coordinador Provincial de IU-Burgos y Secretario General de PCCyL

Hace unos días falleció Hugo Chávez Frías, motivo que me obliga a hacer esta reflexión, que no pretende ser profunda sino simplemente dejar constancia de que para algunos como yo ha dejado una profunda huella política e incluso, sin conocerle, también por su forma de ser. No entraré en datos económicos que son de sobra conocidos en relación con la reducción de la pobreza, extensión de la salud y la educación, una economía que ha crecido estos años el 300%, la transformación social que ha llevado a las clases populares a ser el “objeto de la patria”, etcétera, sino a un significado más global para mí de gran importancia.



Personalmente he ido creciendo políticamente en paralelo al desarrollo de la revolución bolivariana. Esto, en unos años de hegemonía cultural absoluta del neoliberalismo, las consecuencias de la caída del muro de Berlín, la sociedad del consumo en la España del capitalismo financiero inmobiliario y en definitiva el “fin de la historia” del que hablaba Fukuyama es de una importancia vital. La historia no se había acabado, de nuevo la cadena imperialista se rompía por uno de sus eslabones débiles, los pobres de un país pasaban de ser mayoría social a mayoría social organizada para la toma y posterior construcción del poder. En definitiva, en la vieja Europa la idea de los revolucionarios sin revolución era una realidad en vez de revolucionarios utópicos sin plasmaciones materiales revolucionarias.

Lenin dijo que el que quisiese ver revoluciones puras no las vería, pero con el proceso bolivariano y con el propio Chávez aprendimos que las dosis de pureza que exigimos desde nuestros cánones europeos no sirven para comprender la cultura de los empobrecidos del tercer mundo, aunque pensemos que sí valen para nuestras realidades sociales, que a la vista de nuestros resultados está también por debatir.

Para mí Chávez ha sido en el sentido positivo una impureza política creativa, innovadora, superadora de los cánones y esquemas políticos de los que querían subvertir el orden establecido en favor de las clases subalternas y sin embargo no conseguían tener una mínima influencia política en las masas. Chávez es pueblo venezolano, ni más ni menos.

Un militar, un político que fue quemando etapas políticas y superándolas a medida que se iba enfrentando a sus nuevas realidades, que fue profundizando su posicionamiento político hasta finalmente hablar de revolución socialista y de construcción socialista en el país. Habrá quien diga que fue girando a la izquierda, y es posible, pero para mí sobretodo es que él tuvo claro siempre su instinto y posición de clase, quiénes eran los poseedores y explotadores y quienes los explotados y empobrecidos, y ésta era la realidad a subvertir, buscando la manera de empoderar a las clases subalternas hasta llegar al Gobierno creando poder y cultura popular de mayoría social, buscando ideas motor para sentar las bases de un proyecto político que cohesionase a las masas empobrecidas del país, de lo que es un excelente ejemplo el concepto o idea de la V República frente a la IV República y el llamando a una Asamblea nacional constituyente para la refundación del país. Su metáfora del mango podrido es de una excelente vigencia para los pueblos del mundo cuando le proponían reformar el régimen de la IV República y que ésta madurase, a lo que él contestó que un mango madura cuando está verde, cuando está podrido lo que hay que hacer es rescatar su simiente y sembrar de nuevo.

Una persona que como es pueblo estuvo dispuesto a construir políticamente partiendo de la realidad, cultura y lenguaje de las masas, no simplemente desde la producción cultural de la intelectualidad. El trabajo político de una identidad cultural y colectiva de las masas acorde a la estructura material que pretenden transformar, construyendo un relato histórico nacional –y continental- que fuese uno de los pilares del proyecto político. De Bolívar desde una perspectiva actual y europea se puede hacer un relato negativo si se empeña el personal, pero para quien quiere construir un proyecto político que pasa por dejar de ser el patio trasero de EEUU y su base petrolera junto con desalojar del Gobierno a la oligarquía criolla para construir poder popular y un Estado y una economía al servicio de los pobres su potencialidad es enorme, algo que supo ver muy bien Chávez hasta llegar al punto de haber enfrentado desde el principio de su andadura política la tarea de la integración regional latinoamericana y caribeña para ir rompiendo las cadenas con EEUU –y Europa- y su conversión en una plataforma continental de enorme trascendencia en ese nuevo mundo multipolar que está en construcción.
Los instrumentos políticos de las estructuras de poder y sus instrumentos de creación y alienación cultural siempre construyen su propio diccionario, transforman en abstracciones los conceptos identificativos de la izquierda –incluyendo el propio concento de izquierda-, etcétera en su provecho. Chávez, la revolución bolivariana, si de algo puede presumir es de haber disputado el enfrentamiento político con conceptos que tienen una rápida identificación para las masas y además haberlas dotado de un contenido propio y de clase enfrentado al significado que la antigua clase dominante generaba para esos conceptos. Conceptos que cohesionan en términos identitarios a las mayorías sociales en favor de un proyecto común. Movimiento V República, la historia nacional, la bandera del país, patria, la candidatura de la patria (Elecciones 2012), etcétera identificando este tipo de conceptos con los intereses de las clases populares, y a su vez identificando a la oligarquía criolla como vendepatrias, antipatriotas, etcétera, enfrentándolos con los intereses populares. Una disputa del lenguaje en la que la antigua clase dominante ha perdido, hasta el punto de tener que llegar en las elecciones Presidenciales del año 2012 a que su candidato asumiese formas de vestir (o por ejemplo la visera con la bandera de Venezuela) propias de Chávez y sus bases, un lenguaje político relacionado con el chavismo, y girando su discurso a la izquierda intentando presentarse como el modelo Lula para Venezuela.
Chávez asentó la idea de que para ser pacifista hay que estar bien armado, tener una imagen del ejército y de la policía como elementos importantes de la revolución. Después de salir de la cárcel en 1994 en La Habana hablaba del impacto que tenía el movimiento que él representaba en el ejército y la policía, y fuese mucho o poco la cuestión está en cómo diferenciaba de lo que son estructuras del Estado al servicio de la clase dominante y lo que son las personas que están dentro del uniforme, siendo consciente de la importancia que tiene este sector en toda crisis de régimen y con la pretensión de integrarlos en una mayoría social para tomar el poder en Venezuela.

Finalmente, Chávez volvió a poner en primera plana internacional el concepto de socialismo. En toda sociedad está regulada la propiedad, en un sentido u en otro, y todo gobernante demuestra lo que es en función de cómo afronte dicha cuestión, y en definitiva qué modelo de propiedad tiene para la sociedad. A partir del golpe de estado del año 2002 y el posterior paro petrolero se aprecia un cambio político en Chávez al irse haciendo cada vez más evidente que lo que proponía en 1998 (En definitiva que los pobres dejen de serlo y vivan con dignidad, siendo ciudadanos) no se podía hacer hablando simplemente de economía social, sabiendo que había que hacer reformas estructurales, que la refundación del país y del Estado requería medidas de choque que afectaban directamente a la estructura económica, del Estado, de la organización del poder popular y la toma de decisiones colectivas, etc. A partir de ahí hay un proyecto genuino, el llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela, que vuelve a salirse de los cánones y esquemas de la izquierda europea. ¿Reforma o revolución diría Rosa Luxemburgo? Quizá habría que hablar más bien de un proceso de empoderamiento popular que hace protagonista político a la mayoría social hasta acceder al Gobierno con un programa y una acción que impactan de frente en los intereses de dominación y económicos del imperialismo y la oligarquía criolla, la construcción de un bloque histórico que en conjunto es el bloque dominante que desarrolla políticas públicas y económicas en beneficio de las clases subalternas en coexistencia con una poderosa élite económica desalojada del poder político pero que sigue controlando importantes elementos económicos y de producción cultural,  y en este sentido estamos ante un proceso revolucionario que va construyendo espacios de poder popular a nivel económico (empresas públicas, sociales, cooperativas), espacios de producción cultural (medios comunitarios, etc), las comunas, etcétera a la vez que va afrontando un programa de reformas económicas que van construyendo un nuevo estado (Desde carreteras, ferrocarril, oleoductos, Sanidad, Educación, etc.), construyendo una nueva estructura económica en la que lo público y lo social tienen cada vez un mayor protagonismo a la vez que se regula en clave intervencionista el margen de maniobra de la banca privada, el comercio, etcétera. En definitiva una revolución con una dialéctica propia de un antiguo estado colonial, con una mayoría social muy fragmentada  y empobrecida fruto de lo anterior y las reformas neoliberales que son el caldo de cultivo para el fenómeno Chávez, y un gobierno cuyas reformas chocan con el poder e intereses del capital a la vez que éste hace que su coexistencia dificulte la buena salud de los índices económicos del país (por ejemplo la inflación), obligando al Gobierno a una constante tensión en todos los sentidos porque mientras no se aborde la existencia en sí de la oligarquía venezolana seguiremos hablando del poder de desestabilización de ésta en conexión con EEUU, y abordar ésta cuestión supone ni más ni menos que darle un contenido concreto y definidor a ese socialismo del siglo XXI.

En definitiva, Chávez como persona y político, y el fenómeno Chávez como representación de un movimiento colectivo, es en un contexto concreto –y como él decía no reproducible en plan mecánico en otras realidades- la generación de una realidad alternativa de poder, de cómo construir proyectos políticos desde las mayorías sociales, de cómo generar motores políticos para cohesionar a las masas, de cómo generar cultura popular. Él siempre decía la frase del maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, “inventamos o erramos”, y no sé si inventado, pero en cualquier caso han producido mucho y bien y globalmente han errado poco.

Hasta siempre, Chávez. Olvidarte es imposible, y lo que es más importante, eres ya parte de los pueblos y de la historia. En no mucho tiempo se hablará de ti como un personaje de trascendencia histórica sin que los de siempre puedan contradecirlo, porque la verdad es la verdad, y además es revolucionaria. Que lo que tú representas siga tu camino en Venezuela, América Latina y el Caribe.

Dejo a continuación un discurso suyo en 1994 en la Habana que me maravilla cada vez que lo veo:

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