jueves, 9 de diciembre de 2010

YO CELEBRO LA CONSTITUCIÓN. (ARTÍCULO DE OPINIÓN)

Yo no escribo esto para denunciar la actitud del Gobierno al convocar el Estado de Alarma y obligar a los controladores a punta de pistola (literalmente) a trabajar. No escribo esto ante la actitud de los medios de comunicación que han negado toda posibilidad a los controladores de expresarse (ni estuvieron ahí para garantizar que los controladores no eran objetos de presiones violentas). Escribo esto para felicitar al pueblo español por haber sabido condenar de forma unánime a los trabajadores que defenden sus derechos y aplaudir la primera convocatoria de Estado de Alarma desde que el Generalísimo murió.


Yo celebro, pues, la actitud del pueblo español, que ataca los derechos de los trabajadores, como el sindicalismo. Un pueblo que defende que el derecho y deber al trabajo (art. 35 C.Eso.) no es el que debería aplicarse a los 5 mill. de parados, sino que es el derecho del Estado de boicotear una huelga mediante los mal llamados servicios mínimos.
Yo celebro que los españoles consideren veraces la propaganda estatal y empresarial que nos avasalla desde los medios de comunicación. Celebro que dichos medios ataquen los derechos de los trabajadores con mentiras o medias-verdades acerca de nuestras condiciones laborales. Medios de comunicación que difunden información falsa acerca de la sostenibilidad de nuestras pensiones, acerca de la verdadera carga tasativa en este país que no recae en las clases altas, medios que ocultan que un 20-25% de nuestro PIB defrauda... Es importante que nuestros medios sean un bloque monolítico de propaganda empresarial para garantizar el bienestar y la unidad de los españoles.
Celebro que los españoles hayan tenido la sangre fría de no sentirse indignados ante las injerencias de potencias extranjeras para obligarnos a legislar acerca de la neutralidad de la red, entre otras cosas. Celebro que los españoles no hayan exigido la cabeza de fscales y jueces al descubrir, gracias a Wikileaks, que estos están sujetos a presiones de los gobernantes para que no investiguen crímenes cometidos por nosotros mismos o nuestros “aliados” militares. Los españoles han sabido sobreponerse a un intento de periodismo serio, al descubrimiento de que la verdad es tal y como la llevan describiendo desde hace años los llamados “alternativos”, que son sediciosos vendepatrias.
Yo celebro que las universidades, en concordancia con este movimiento nacional de unidad, hayan dejado de ser espacios de debate público, en el que proponer modelos alternativos de sociedad y economía, y denunciar las extralimitaciones que realiza el poder. El poder necesita extralimitarse y nuestro modelo debe estar basado en el interés dell Capital, pues así lo demandan los mercados, que son quienes retienen la soberanía de la nación, aunque la Constitución diga otra cosa (preámbulo). Celebro pues, que las universidades dejen de ser democráticas, que las empresas tomen las decisiones en su seno, y que los estudiantes se limiten a tomar nota de lo que deben pensar en vez de rebelarse en las aulas.
Celebro que los jueces, como el juez Varela, se salten su propia jurisprudencia para aceptar a trámite una acusación cuando ésta es realizada por un partido político de derechas (Falange Española) y la niega cuando es de izquierdas (Izquierda Unida). Celebro que, según la nueva legislación contraria al Derecho Internacional, los jueces españoles ya no puedan investigar delitos como el genocidio. Hablando de genocidios, celebro que España siga siendo el país con más desaparecidos del mundo, sólo superada por Camboya. Es importante que la población siga creyendo que el fascismo fue un movimiento de defensa ante los ataques de la democracia y no se den cuenta de que mató directamente a más de 300.000 personas en nuestro país. Pronto morirán todos los testigos y se olvidarán los hechos. Celebro que el pueblo español ataque una y otra vez los Derechos Humanos (pidiendo pena de muerte y cadena perpetua en un país donde el código penal ya es excesivamente duro) y esté tan engañado por la situación real de las cárceles y calabozos de nuestro país.
Yo celebro que la Constitución Española no se cumpla. Especialmente la parte relativa a los derechos. Celebro no sólo la pasividad del pueblo español ante esta situación, sino su complicidad más absoluta y su entusiasmo para ovacionar la caída del texto que debería protegernos. Celebro que dos partidos necesiten seis veces menos votos que otros para tener un diputado.
¡Españoles! Ha llegado lo que tanto tiempo estábamos ansiando, ha llegado aquello por lo que llevamos luchando toda nuestra historia, aquello por lo que hemos matado y torturado.
¡Españoles! Celebremos todos juntos el aniversario de la promulgación de la Carta Magna que engañó a nuestros adversarios hasta que fue demasiado tarde.
¡Españoles! Celebremos la llegada del Fascismo.

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